jueves, 29 de julio de 2010

Kitti.


Llevo varios días intentando escribir aquí... pero olvidé la contraseña de esto y claro... hasta que la encontré no he parado de hablar y hablar y hablar.
Y ahora llego aquí y no se que coño contar. Porque cosas me han pasado, pero evidentemente, ya las he contado. No he parado de hablar sola. Y bla y bla bla y bla bla bla...Como una cotorra, eso si, he sentido la pequeña necesidad de escribir por aquí y por lo menos estar calladita unas horas. Pero imposible. Y mira que es fácil la contraseña. Las dos primeras sílabas de la marca de cada cosa que desayuno: Cereales, zumo, yogurt, tostadas, mantequilla y mermelada. Pero claro, como para acordarme...

El verano creo que lo voy a pasar sola aquí. No me apetece irme de turisteo por ahí. No lo aguanto, lo siento. Igual que a mi la gente no me aguanta cuando empiezo a cacarear (que realmente, lo hago) pues yo no tengo ninguna necesidad de irme a sitios exóticos, paradisiacos, o llenos de cangrejos con dos piernas hartos de cerveza y con niños malcriados que lo único que hacen es mancharte de arena la toalla. También he empezado a odiar las vacaciones desde que me quedé viuda. Pero eso es otro tema... no fue fácil repatriar el cuerpo de mi marido a España y menos en aquel estado... Pobre mio.

Y como me quedo aquí sola, en mi casa, con mi Tula (mi perra), que aunque odio los animales ella me hace mucha compañía (la muy puñetera me vio un día venir a casa, me siguió y como vio que no la entraba se quedó en la puerta.... y así hasta que la dejé entrar por pesada) me estoy empapando de todos, todos, todos los programas que ponen en la tele. Bendita TDT. Si me pierdo algo, me lo reponen. Esto es vida y no cuando tenía que estar grabando en las cintas de VHS...que lo hacía mi difundo, yo no, claro está...
Pues eso, he descubierto un grandísimo programa llamado, LAS JOYAS DE LA CORONA, que lo presenta la Lomana. Adoro a esa mujer, pero que distintas somos. Ella se acerca al pueblo, se cree sencilla, se cree... pero no chata, las que tenemos poderio se nos tiene que notar. Aunque yo vaya luego de campechana por la vida hablando con cualquier persona que aparece por las esquinas (ya saben que no es por cortesía ni por intentar hacer amigos, es por necesidad, por pura y dura necesidad de hablar). Ahora va de guay y encierra a varios kinkis de tres al cuarto, que se creen la Princesa del pueblo y quieren llegar a ocupar su reinado. ¿Pero como puede pretender educar a semejantes... me quedo sin palabras!!!? Pero me divierte. La tele es para eso, para divertir. Digan lo que digan los eruditos del tema. Yo me siento y no pienso, rio o lloro automáticamente. Solo quiero eso. Y fascinada me tiene la idea de que vuelva "Las chicas de Oro" a la española. Yo se, que soy como ellas. Si tuviera que llevar carpeta de algo, la llevaría forrada con fotos de ellas. Soy fan.

Y me he enterado viendo el telediario (ya os digo, veo la tele a raudales) que Alicia Keys se ha casado en secreto con el padre de su futuro hijo y que la hija de los Clinton también... y ellas SI han cedido unas fotitos para que nos quitemos el gusanillo de ver como "iban" el día "más feliz" de su vida... y digo yo ¿Por qué Pe y Bardem no hacen eso? Que les cuesta!!No se quien los aconsejaran, pero desde luego la madre y suegra, es decir, esa gran mujer (aunque sea comunista) llamada Pilar Bardem. Habla con naturalidad, sin tapujos, se sincera y todo tan correcto, no como su hijo e hija política, que cada día son más rancios, como diría mi odiada suegra (nunca llegué a aguantar a mi suegra, fue lo único bueno de la muerte de mi marido, quitármela de en medio para siempre)...

En fin, que bien se queda una cuando suelta lo que le da la gana por los dedos, porque por la boca, una debe ser más comedida.

Kitti

viernes, 23 de julio de 2010

Carlos.

Me voy de la ciudad. Y es por prescripción médica. ¿Qué me hace daño la ciudad? Quita, quita... simplemente que soy adicto al sexo (ya que ninfómano no existe y solo se puede usar para las mujeres..."furor uterino" quiere decir... y yo útero, gracias a Dios, no tengo).
La historia es muy larga. Tan tan tan larga como si pusiéramos todas las pollas que he usado en los últimos meses, una tras otra... no se, quizás y sin exagerar, cruzarían el estrecho un par de veces. Y no por largas, porque en la viña del señor ha habido de todo, sino porque han sido muchas.
Y si. Mi psicólogo me dijo (después de comérsela un par de veces) que me tenía que ir de retiro espiritual. Yo le comenté que a mi el rollo religioso no me iba mucho. Él me miró y me dijo "Querido Carlos, un monasterio para ti, sería la perdición" (esto por lo menos me dejó tranquilo y vi que el muchacho me conocía bastante bien, y que el dinero que me estaba dejando allí servia para algo más que para comerme esos 19 centímetros una vez en semana). Él ya lo había preparado todo. No se quien coño me mandó proporcionarle teléfonos de "emergencias" por si me pasaba algo. Claro está, le había dado el de mi madre (que mejor que una padre para una emergencia) y él se puso en contacto con ella y acordaron que me iría al pueblo si o si.
Esto no tiene perdón de Dios. Que tu madre se entere antes que tú de que te vuelves al pueblo por comerte más pollas que nadie de tu ciudad (y las ciudades vecinas....) ya os digo, no tiene perdón de Dios.
Y es que es algo superior a mi. No lo de volver al pueblo, que no me hace ni pizca de gracia, sino lo del sexo. Yo creía que era algo normal, eso de estar todo el día pensando en lo mismo, pero te das cuenta de que no, que no es para nada normal. No es normal que mis páginas de cabecera sean Bakala, Gaydar y el Chueca. No es normal que me deje medio sueldo en la sauna. No es normal que me conozca el mapa-cruising de toda la ciudad (y de las vecinas, ya os digo). Y tampoco es normal que sin darme cuenta me haya comido el rabo de la mitad del vecindario (mi culpa no es, pero estos hombres casados...no tienen perdón). Por eso decidí ir al psicólogo. Y gracias a él, mirad donde termino: en mi puñetero pueblo.
Eso si, el psicólogo me ha dicho que escriba, que eso me relajará y sacará mi yo interior (y medio en broma medio en serio me comentó que así tenía algo que me aseguraba mi futuro, y no seáis mal pensados, no se refería a mi boca, unas memorias para venderlas el día de mañana...quien sabe). Que se lo escriba en este blog y así el me podrá leer y saber como llevo lo mio. Un calvario, eso es lo que voy a llevar yo. Un calvario.

La próxima vez que os escriba (si lo vuelvo a hacer) será desde mi pueblo. Villaverde de la Sangre. Allí estaré.

Sin calor uterino pero con mucho cariño:
Carlos

jueves, 22 de julio de 2010

1. Kitty

¡¡No se a donde vamos a llegar!! Yo pagando una fortuna al psicólogo y del psicólogo al psiquiatra, y tan solo para que me recete alguno de los dos unas puñeteras pastillas que me satisfagan un poco y lo único que me recomiendan es que escriba. Que la solución para mis problemas está en este blog. Y yo, como una gilipollas, aquí estoy frente a mi ordenador, buscando eso que busco. Satisfacciónarme.

...bueno, realmente, lo que estoy intentando es curarme de lo que me han diagnosticado: Berborrea incontrolada aguda, es decir, que charlo por los codos, sola, y en cualquier sitio en voz alta. Y digo yo, ¿qué mejor cosa que hablar con una misma?. Yo me lo guiso, yo me lo como. Por qué, de verdad ¿quién te escucha mejor que tu misma?
Andar por la calle hablando con alguien es un horror. Tu vas más deprisa y tienes que ir esperando a la otra persona que lo único que le interesa es ver los escaparates. Y claro, no te atiende. O hablar por teléfono. Una locura. La cobertura, digan lo que digan las compañías telefónicas, cada día anda peor. Y claro, interferencias por un lado, descoberturas por otro... y nadie te escucha. Y así podría estar tres días. Hablando sobre la falta de hablar y de escuchar que tenemos en esta sociedad. Por eso, yo hablo sola.
Reconozco que también empecé a ir al psicólogo para que alguien me escuchara (aunque sea pagando) y así justificar eso de hablar sola (porque el psicólogo lo único que hace es asentir y subirse esas ridículas gafas mientras yo estoy tumbada en el sofá soltándole la Biblia en verso)
Yo me he llegado a poner muchas pruebas a mi misma para poder dejar de hablar en cualquier sitio. Pero no, no lo he conseguido.
He llegado a ir a la Iglesia (yo que para lo único que he ido allí es para enterrar a Luis y porque su madre se empeño, sino...), un domingo en hora punta para intentar callarme durante por lo menos una horita y el cura me llego a pedir que por favor saliera de allí o me subiera al púlpito para debatir sobre la palabra de Dios (gracias a Dios, nunca mejor dicho, llevaba un maravilloso sombrero que me tapaba media cara y así me pude librar de ser reconocida, que sino...ni me lo quiero imaginar). O el día que me fui al tanatorio. No, no se me había muerto nadie afortunadamente, pero me fui allí para sentarme un rato con los dolientes y al final terminé sentada al lado de la viuda consolándola y diciéndole eso de "Querida, la vida empieza ahora...". Claro está, los hijos del difunto (su difunto padre) me miraron con estupor, me cogieron del brazo y me invitaron a salir. La vuelta a casa se la di al taxita, pero con ellos no tengo problemas, porque raro es el que se queda callado y no te da tu ratito de murga. Si yo nací para ser taxista, pero entre que me casé con Luis, una tiene ya su estatus, las uñas postizas y este par de tetas que me puso el doctor Carvajal, cualquiera se pone a conducir un taxi.

Increiblemente, llevo tres cuarto de hora escribiendo, y por primera vez en mucho tiempo, he estado callada... ¿o he estado hablando y no me he escuchado?. Espero no empezar a dejar de atenderme a mi misma, porque sino, ya la hemos liado.

Hasta la próxima, si es que la hay.